Cómo leer la etiqueta de un café de especialidad

Guías6 min de lecturaArábiga Specialty Coffee
Bolsa de Colombia Tropical Punk de Arábiga junto a una taza de café humeante

En Arábiga decimos que el café es un lenguaje en sí mismo. Si es así, la etiqueta de la bolsa es su gramática: unas pocas palabras que, bien leídas, te cuentan dónde creció el café, quién lo cultivó, cómo se trató la fruta y qué vas a encontrar en la taza.

Una bolsa de supermercado suele decir poco más que «100 % arábica» e «intenso». Una de especialidad habla de regiones, metros de altitud, procesos con nombre propio y notas que van del jazmín a la guanábana. Al principio puede parecer un idioma ajeno. No lo es.

¿Qué significa cada dato? ¿Cuáles importan de verdad a la hora de elegir? Te lo contamos línea a línea, con ejemplos de nuestras propias bolsas.

Primero: ¿qué hace que un café sea «de especialidad»?

«Especialidad» no es una palabra de marketing. La referencia más aceptada es la de la Specialty Coffee Association (SCA): un café que obtiene 80 puntos o más sobre 100 en una cata profesional estandarizada, y que además supera una inspección física del grano verde con un número mínimo de defectos.

Por encima de 80 hay matices. Entre 80 y 84,99 se considera «muy bueno»; entre 85 y 89,99, «excelente»; y a partir de 90, «excepcional». En 2024 la SCA estrenó un nuevo sistema de evaluación más descriptivo, pero la cifra de 80 puntos sigue siendo la referencia que todo el sector entiende.

No todas las bolsas indican la puntuación, y no pasa nada. Lo que sí debe tener una etiqueta de especialidad es trazabilidad: datos concretos que te permitan saber de dónde viene ese café. Y eso es justo lo que vamos a aprender a leer.

1. Origen: el país es solo el principio

«Colombia» o «Etiopía» en una bolsa es como «España» en una botella de vino: cierto, pero insuficiente. Cuanto más se acerca la etiqueta a la tierra, mejor: país, región, municipio y, cuando se puede, finca o productor.

Cada escalón aporta información. Dentro de un mismo país conviven climas, suelos y tradiciones muy distintas, y eso se nota en la taza. Por eso en nuestro Colombia Tropical Punk no ponemos solo «Colombia», sino Chinchiná, en el departamento de Caldas, en pleno Eje Cafetero.

Cómo usarlo: si un café de una región te enamora, apúntatela. Es una de las mejores pistas para encontrar el siguiente.

2. Altitud: los metros que se notan en la taza

El número seguido de «msnm» (metros sobre el nivel del mar) es de los datos que más se saltan y de los que más dicen. En altura hace más fresco, y el cafeto madura sus frutos más despacio. Esa maduración lenta da granos más densos, con más azúcares y ácidos acumulados.

En la taza, eso suele traducirse en más acidez brillante y aromas más complejos: frutas, flores, cítricos. Los cafés de zonas bajas tienden a perfiles más redondos, de cuerpo y notas de chocolate y frutos secos. Ninguno es mejor: son estilos distintos.

Nuestro Tropical Punk, por ejemplo, crece a 1.750 metros.

Cómo usarlo: un grano de altura es más denso, y a veces pide una molienda algo más fina o agua un poco más caliente para expresarse del todo. Si un café muy alto te sabe plano, prueba a ajustar la molienda.

3. Variedad: «arábica» es la especie, no la uva

«100 % arábica» es un buen comienzo, pero equivale a decir que un vino está hecho «con uvas». Arábica es la especie botánica. Dentro de ella hay decenas de variedades, igual que en la vid hay tempranillo, garnacha o albariño: Caturra, Bourbon, Typica, Castillo, Geisha…

Cada variedad tiene su carácter. La Geisha, por ejemplo, es famosa en todo el mundo por su perfil floral y delicado. Es lo que buscamos en nuestro Nicaragua Geisha, con notas de jazmín, fresa y bayas rojas.

Cómo usarlo: si ves el nombre de la variedad en la etiqueta, es una señal de que el tostador conoce bien el lote. Con el tiempo aprenderás qué variedades te gustan más.

4. Proceso: lo que pasa entre el árbol y el saco

El grano de café es la semilla de una fruta roja, la cereza del cafeto. El proceso es cómo se separa esa semilla de la fruta y cómo se seca. Influye en el sabor tanto como el origen, y es probablemente el dato que más cambia lo que encuentras en la taza.

Proceso Qué se hace Qué suele aportar en taza
Lavado Se retira la pulpa, se fermenta el grano en agua y se lava antes de secarlo Limpieza, claridad y acidez brillante
Natural La cereza se seca entera, con el grano dentro Más fruta madura, dulzor y cuerpo
Honey Se retira la piel, pero se seca con parte del mucílago pegajoso que la rodea Un punto intermedio: dulce, sedoso y equilibrado
Anaeróbico La fruta o el grano fermentan en tanques cerrados, sin oxígeno, antes de secarse Perfiles intensos y sorprendentes, a menudo tropicales o licorosos

El nombre «honey» no tiene nada que ver con la miel: se refiere a la textura pegajosa del grano mientras se seca. Y «anaeróbico» puede combinarse con los demás procesos: nuestro Choco Guanábana es un natural anaeróbico.

Los sellos Funky y Extra Funky. En Arábiga marcamos con estos sellos los cafés de fermentaciones y perfiles más atrevidos. Si en la bolsa ves «Funky», espera algo que se sale del café de siempre. Si ves «Extra Funky», prepárate para que te sorprenda.

5. Notas de cata: nadie le ha echado fresas a tu café

Es una de las dudas más comunes: «¿Este café lleva vainilla?». No. Las notas de cata no son ingredientes añadidos. Son las sensaciones que el café evoca al catarlo.

El café tostado contiene cientos de compuestos aromáticos, más que el vino. Algunos son iguales o muy parecidos a los que encontramos en frutas, flores o especias. Cuando decimos que un café tiene notas de jazmín, queremos decir que, al probarlo, nos recuerda al jazmín.

Para ponerse de acuerdo, el sector usa la rueda de sabores del catador, que la SCA creó en 1995 y renovó en 2016 junto a World Coffee Research. Va de lo general en el centro (afrutado, floral, dulce) a lo concreto en el borde (frutos rojos, fresa).

Cómo usarlo: no busques adivinar las tres notas a la primera. Fíjate en la familia: ¿achocolatado, afrutado, floral? Con eso ya sabes si un café va contigo. Para elegir así, hemos creado nuestra Rueda de matices: tocas el sabor que te apetece y te dice qué cafés de Arábiga lo tienen.

6. Fecha de tueste: el dato que más dice de la frescura

En el café de supermercado sueles encontrar solo una fecha de consumo preferente, a veces a uno o dos años vista. En especialidad importa otra: la fecha de tueste.

Al tostarse, el grano genera gases, sobre todo dióxido de carbono, que va liberando durante los días siguientes. Por eso un café recién tostado necesita unos días de reposo: si se prepara demasiado pronto, ese gas dificulta una extracción uniforme. Pasado ese reposo, el café está en su mejor momento, y a partir de ahí va perdiendo aroma poco a poco.

No hay una cifra exacta para todos los cafés, porque depende del grado de tueste, del tipo de grano y del envase. Lo que sí es universal: en grano aguanta mucho mejor que molido, porque al molerlo multiplicas la superficie expuesta al aire.

Cómo usarlo:

7. Tueste natural o torrefacto: una pista muy española

En España la norma de calidad del café (Real Decreto 1676/2012) distingue dos formas de tostar. El tueste natural es el grano tostado solo con calor. El torrefacto es el grano al que se añade azúcar durante el tueste, hasta 15 kilos por cada 100 de café verde. Si una bolsa mezcla ambos, debe indicar los porcentajes.

El torrefacto se popularizó en España como forma de conservar el café, y explica en buena parte ese sabor amargo y oscuro que muchos asocian al café de toda la vida. En especialidad no tiene sentido: el azúcar quemado taparía justo lo que queremos que hable, el origen.

Cómo usarlo: si en una etiqueta lees «torrefacto» o «mezcla de natural y torrefacto», ya sabes que no estás ante un café de especialidad.

Y el peso, el formato y la molienda

Nuestras bolsas son de 250 g, en grano o molido. Con unos 11 g por taza, salen unas 22 tazas. Si lo compras molido, ten en cuenta que cada método pide su punto: no es lo mismo una italiana que un filtro o una espresso.

Vamos a practicar: leemos un Choco Guanábana

Coge cualquier bolsa de Arábiga y haz este ejercicio. Nosotros lo hacemos con el Colombia Choco Guanábana:

En la etiqueta Qué te está diciendo
Colombia · Fresno, Tolima Origen concreto, hasta el municipio. Café trazable.
Natural anaeróbico La cereza fermenta entera y sin oxígeno antes de secarse: espera fruta intensa y un perfil poco convencional.
Extra Funky Nuestro sello para los cafés más atrevidos. No es un café para todos los días, es para sorprenderse.
Achocolatado / Tropical La familia de sabores: base de cacao con fruta tropical por encima.
Chocolate negro, plátano, guanábana Las notas concretas que percibimos al catarlo. Sin aromas añadidos.

Conclusión de la lectura: un café de carácter, para quien ya conoce el café de especialidad y quiere salir de lo clásico. Si es tu primera vez, empieza por algo más suave y vuelve a él más adelante.

Conclusión: una etiqueta es una invitación

Leer una etiqueta no consiste en memorizar términos. Consiste en hacerse tres preguntas: de dónde viene, qué le han hecho y a qué me va a saber. Origen y altitud responden a la primera; variedad, proceso y tueste, a la segunda; las notas de cata, a la tercera.

Cuanto más concreta es una etiqueta, más respeto demuestra por el café y por quien lo bebe. Y cuanto más la entiendas, más fácil te será encontrar tu café.

¿Quieres practicar? Empieza por nuestra Rueda de matices y elige por sabor, o explora todos los orígenes en la tienda. El envío estándar es gratis a toda la península, sin pedido mínimo.

Y si estás en Córdoba, ven a vernos a C/ Lucano, 15 o C/ Fernández Ruano, 21. Te explicamos cada café, te lo preparamos delante de ti y lo comentamos juntos. Al fin y al cabo, el café es un lenguaje en sí mismo, y se aprende mejor conversando.

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